lunes, 19 de agosto de 2013

Hice una evaluación y casi todos la perdieron

Esta situación la he vivido varias veces, y siempre surge una inquietud ¿de quién es la culpa? y después surgen demasiadas preguntas, que muchas veces se quedan sin respuestas.

Hablando con mis compañeros, y escuchando sus comentarios se llega a una conclusión: - ah! es que los estudiantes de hoy en día son muy perezosos, no hacen tareas, no estudian, no hacen nada, se la quieren ganar simplemente por asistir-
A veces comparto esa opinión, pero en otras ocasiones me pongo a pensar, ¿será que la culpa es mía? y comienzo a reflexionar sobre lo que hago y dejo de hacer en clase, y analizar lo que hacen otros compañeros que no comparten su experiencia pero por medio de los mismos estudiantes uno se entera.

Los estudiantes le comienzan a contar: - profe, es que el profesor de Física del otro colegio era una cuchilla, y todos le corrían con los trabajos - - profe, es que con Juanita es más duro, con ella tenemos que estar calladitos, porque sino.... - profe, es que con Fulanito entendemos más- -profe, es que usted es muy buena gente y por eso se lo pasan por la galleta....-

Todos los días aprendo algo nuevo de y con mis estudiantes, sé que dar clase en décimo no es lo mismo que darla en once, o en un noveno o un sexto; con el ir y venir de todos los días uno comienza a conocer a los muchachos, y ellos a uno, en especial ellos a uno, y de una forma no tan explicita lo comienzan a medir. 

Había pensado que volver las clases un poco más amenas con conversatorios sobre la vida, sobre charlas éticas para darle la importancia al estudiar, redundarían en una mejora académica, y hasta el momento no ha sido así, no he logrado estudiantes proactivos, siguen siendo pasivos, esperando que uno los empuje para que hagan las cosas. 
También desde el área de Física y Matemáticas, pensé que explicar los ejercicios paso a paso, con cada detalle, con cada explicación entre operaciones y renglones le servirían, pero no ha tenido el efecto esperado, tal vez, porque hacen falta otros ingredientes.

Y allí es para donde va esta reflexión, los ingredientes que hacen falta NO LOS HE DADO YO como docente, porque sin querer se toma el camino fácil de poner el ejercicio y colocar un cero sino el estudiante no lo entrego, de esta manera no me complico la vida alegando -pensaba-, pero al observar las notas, al calificar las evaluaciones, lo que encuentro es decepción, ceros y unos como si se tratase de un código binario, pero más bien es la tragedia de un proceso que va por su calvario, y que al final del período son muchas cruces que toca ayudar a cargar.

Todo es un proceso, decía mi difunto padre, todo es un proceso, nada se puede tomar a la ligera, y los resultados con los estudiantes no se van a ver de un día para otro, y lo que tengo es lo que he conseguido por:
  • Dejar sacar el cuaderno en las pruebas
  • Permitir que entreguen tareas en otras fechas diferentes a las acordadas
  • No exigir en la entrega de tareas y ejercicios.
  • No calificar las evaluaciones con prontitud
  • Permitir que recuperen en la última semana con trabajos a la ligera.
  • Gastar más tiempo del necesario en conversatorios, estos son importantes, pero no se pueden tomar más del tiempo que se requiere para los temas.
  • Invertir el tiempo en múltiples actividades que no aportan directamente al desarrollo académico.

El comportamiento va ligado de la atención, y el interés del compromiso. Mi experiencia me dice que el comportamiento se mejora preparando las clases con anticipación, y corrigiendo con amor pero con firmeza, el interés es el gran interrogante, como hago para que un estudiante sepa que una actividad así no le guste se debe hacer, que una tarea por "maluca" que sea deba hacerse, o es que acaso en la vida no hay situaciones que uno quisiera no afrontar, y toca hacerlas porque de eso depende mi trabajo, la propia existencia.

Ese interés lo ve uno en algunos estudiantes, que son los que preguntan por el tema, los que hacen la tarea, ¿y los demás? Como yo no puedo hacer cambiar a los demás, voy a comenzar a cambiar yo, y a eso me refiero con no seguir creando malos hábitos en mis estudiantes, a exigir, a desgastarme un poco para que ellos sean mejores, porque todos nosotros siempre recordamos aquellos profesores que consideramos cuchillas, pero que los llevamos en el corazón porque nos pulieron, y esa es la huella que quiero dejar en mis estudiantes, así me lleguen a "coger bronca"

Muchos hemos tomado esta profesión desde un ámbito emocional, y muchas veces erramos por ello, no podemos ser tan déspotas y fríos, tampoco tan buenas gentes y flexibles, es un tire y afloje que sólo la experiencia y el compromiso por educar buenas personas nos puede guiar.

En mi caso, apoyado de actividades aplicadas al contexto trataré de conseguir interés, pero exigiendo día a día, sin bajar la guardia, revisando la tarea inmediatamente, llamando la atención para que vuelvan al camino del conocimiento, calificando oportunamente, no dejando sacar los cuadernos en las evaluaciones y dando espacios de asesoría para no permitir más el cuento de qué como no entendí no hice la tarea, y por eso no presento el examen.

Las palabra claves son EXIGIR con respeto, y CORREGIR con amor, si exijo me exijo a mi mismo para ser un mejor docente, para ser una mejor persona y para que mis estudiantes sean mejores que yo.

Ahora queda otro interrogante ¿qué hago con todos los que perdieron?
Pienso que no puedo detenerme a explicarles de nuevo el tema, ya es momento de que ellos busquen en biblioteca, en google, en youtube, con Julioprofe, que en verdad se esfuercen, es hora para mi, de romper con los malos hábitos que sin querer les he dado por el hecho de volver y volver a explicar, de dar y dar oportunidades,  SABER se presenta una vez, ya las otras son cuando no se supo aprovechar la oportunidad.

Ahora es momento de continuar y que al final del periodo puedan aprovechar la semana de recuperación, la academia es como la vida, y nada es regalado cuando en verdad hay dedicación y compromiso.

domingo, 17 de abril de 2011

La Primiparada


Para algunos docentes iniciar labores de enseñanza es cosa normal, ya que han desarrollado prácticas pedagógicas en su formación de pregrado, para otros como yo, no fue tan fácil, pues en ningún momento me hablaron de enseñar, de pedagogía y mucho menos de manejo de adolescentes, este es el asunto que como profesional no lincenciado experimente.

La primiparada

Era el inicio del mes de Junio del año 2005, y como todo recien egresado estaba buscando trabajo. Después de enviar varias hojas de vida, después de tener varias entrevistas de trabajo, después de escuchar que era muy jóven y que necesitaban era un profesional con experiencia me había hecho a la idea de estudiar un poco más, y trabajar así fuera de técnico, no digo que sea mala esta profesión, pero en mi caso siendo Ingeniero, no era un panorama muy alentador.

Tuve la dicha que me llamaron del colegio dónde había cursado mis dos últimos años de bachillerato, no sabia con exactitud a qué. Me presente con mi hoja de vida, y me explicaron que era para suplir la vacante que había dejado otra persona para orientar las áreas de "Tecnología", "Informática" y "Educación Artística". En ese momento no supe en lo que me había metido.
Como empezaba el mes de junio, los muchachos estaban esperando las vaciones de mitad de año.

Al llegar al colegio en jornada escolar, los estudiantes pensaron que había llegado un estudiante más para grado 11º, pues en grado 11º había un amigo mio que tenía mi misma edad, ellos no sabían tampoco que les esperaba.

Aproveche esas vacaciones de mitad de año para ponerme al tanto de como era la metodología del colegio, de tratar de preparar clase, pero no resulto como esperaba. Casí un mes me demore para hacer un solo taller de tecnología para grado 7º, ese taller trataba acerca de los sistemas mecánicos y el tema con el cual quería cautivar a los estudiantes era la "Bicicleta". No tenía muy claro con que continuar en este grado y mucho menos que lo que iba a dar en los demás.

El primer día de clase

El primer día fue sencillo, era una hora con cada grupo desde 6º a 11º, me presente, les conté quien era, que profesión tenía, y algunos quedaron como sorprendidos al ver a alguien tan joven dandóles clase, (no es que fuese muy joven, pero todavía tenía una cara de culigado que no podía con ella), como el lunes se daba Educación Artística los puse a elaborar un dibujo libre.

Primer error:

Ese día cometí varios errores que siempre tengo en cuenta para no volver a caer en ellos, uno de ellos fue sentarme delante de ellos a jugar con el celular, estaba tan nervioso que mientras los puse a elaborar el dibujo, en vez, de pararme y estar pendiente de lo que hacían, de animarlos, saque el celular y me puse a jugar culebrita. Me acuerdo que un estudiante de grado 11º me dibujo con el celular en la mano, que pena.

Bueno al terminar ese día, pensé que esto de la docencia sería sencillo, pero no sabía lo que me esperaba al otro día.

Con Diego era mejor
:

Inicie mi segundo día con grado 9º, me fue bien, el taller que llevaba resulto de agrado para los muchachos, las instrucciones fueron claras, y las actividades fueron suficientes para las dos horas de clase, pero, aquí viene el pero, al llegar a grado 7º, iba super contento porque llevaba el super taller, "la bicicleta", se supone que ibamos a coger una bicicleta de ejemplo para desarmar, pues como era un colegio en una vereda muchos niños iban en bicicleta (pues eso sólo era en mi epoca), pero no tuve en cuenta la herramienta para desarmarla, y lo peor ese día nadie llevo bicicleta al colegio, les pase el taller, lo resolvieron en media hora, sólo en media hora, un taller que me demore haciendo un mes entero, después de eso fue el caos, como no sabía que hacer, no habían actividades para desarrollar, se armó el desorden, dos chicos Julian y Victor comenzaron a molestar con el cuento que con Diego era mejor (Diego era el anterior docente), y de allí los siguieron los demás casí por todo el resto de año, la disciplina se me salio de las manos, no sabía como imponer autoridad, no sabia que hacer.

Pensé que la solución sería llevarlos a sala de sistemas, a que hicieran cualquier cosa en los computadores, pero como no tuve el tiempo en vacaciones para hacerle mantenimiento a esta sala, cuando los lleve ahí, resultó que nada funcionaba, ¿y ahora que hago? de vuelta al salón, se genero más desorden con ese ir y venir. Mas recocha, más indisciplina, como pude les puse una actividad improvisada. Y las miradas de mis compañeros y los otros estudiantes como diciendo "que pesar", y la voz de la coordinadora imponiendo el orden que yo no fuí capaz.

Al fin se termino la jornada escolar, me sentí tan mal que creo que me faltaba poco para llorar, me sentía derrotado e irrespetado, desilusionado de no ser capaz de guiar, de no ser capaz de imponer autoridad.

Y ahora que sigue


Al llegar a la casa, pensé que lo mejor era renunciar, que yo para eso no servía, que analizándolo bien, la profesión docente era muy ingrata, que los profesores eran unos duros, pero una de mis mejores consejaras, mi madre, me dijo que esperara, que probará al menos este resto de año como me iba. Yo le hice caso, pero no fue tan fácil.

¿Qué hago?

Después de clase con grado 7º, quede un poco herido y con el pensamiento que con los demás grados sería igual, grave error, ya me estaba dando por vencido sin iniciar la batalla, allí es donde aparece mi coordinadora y mi rector, "Quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo" fue la frase que me habían repetido una y otra vez cuando era estudiante y que ahora de docente me la volvían a decir.

Uno de los interrogantes planteados por mi coordinadora era: ¿si tiene la clase preparada? ¿si ha escrito lo que va hacer en clase? mi rector me decía: "imagínese el día anterior, antes de entrar al salon a sus estudiantes, en cada una de sus sillas, trabajando, participando de la clase, ordenados, disciplinados" y recordandome la misión del colegio "ser transformador".

Mi coordinadora "Luz Marle" me repetía, no deje que se le metan al estomago, pues veía como me desestabilizaba la indisciplina de los muchachos, y lo otro que decía, era que conociera más a los muchachos, esto si que se me hizo raro, pero en una nueva entrada les contaré sobre esto.

Bueno, no comprendí esto desde un principio pero me dí a la tarea de escribir que iba a hacer en cada clase, de ahí en adelante tome un cuaderno para cada area que dictaba, como si fuese el estudiante, anotando el orden de la clase, es decir, escribiendo el paso a paso de lo que iba a realizar, también me propuse que prefiero que sobren las actividades pero que no falten, pues uno de los puntos que observe que han mejorado la disciplina sin ser un tirano, es tener a los estudiantes ocupados, y lo otro es imaginarme a mis estudiantes trabajando en las actividades que les voy a proponer, así de una vez, caigo en la cuenta de que materiales me hacen falta para desarrollar mis clases.